martes, 1 de abril de 2014

Conclusiones grupo tertulia de la Universidad de Extremadura (Badajóz) del texto de L. Bonino

5ª Tertulia (II Edición):
TEXTO: Bonino Méndez, Luís. MICROMACHISMOS. LA VIOENCIA INVISIBLE EN LA PAREJA. 

El grupo no contaba con el alumnado universitario que siempre asiste, por diversos motivos, clases, prácticas, talleres no pudieron asistir. Siendo los y las  asistentes personas de la UEx y  ciudadanas y ciudadanos motivados

El grupo mostraba mucho interés y aportaba su entusiasmo por  el texto y como habían visto reflejados comportamientos que no creían tener y que se habían visto reflejados.
 
Hubo una primera intervención de una de las tertulianas que aunque el texto le era ameno y clarificador para comprenderlo y hacerlo llegar a su entorno, le parecía además de  “ya sabido” que era antiguo. El resto del grupo no compartía  esa apreciación y  el mismo grupo fue presentándole  como el texto no era mi sabido ni antiguo.

También se hizo mención a que estos textos son necesarios para el alumnado universitario que por su edad y conocimientos carece de datos de esta realidad y la da como buena y la tiene normalizada y asimilada.

 Se valoró muy positivamente. La exposición de los mM y como era el resultado de este machaque en las mujeres que lo sufren.  Como socialmente se repele y se lucha contra el violento y como muchas de las actitudes descritas en el texto  no se consideran VG y por lo tanto como no están identificadas ni asumidas por quien la ejerce ni por quien la sufre y menos aún por quienes la presenciamos, no se valoran como VG ni como Violencia Blanda.  Se valora como comportamientos sanos y normalizados del hombre y como  comportamientos aceptados por las mujeres.
Uno de los tertulianos comento, aún sobrecogido, Que se había sentido reflejado en algunos de los mM, cuando siempre había creído tener un comportamiento igualitario con su pareja.

Como en otras ocasiones se sigue, por parte de un tertuliano, culpabilizando a las mujeres, a las madres de la existencia de estos comportamientos. Presentándolos como parte de la educación familiar ejercidas por las mujeres de la familia.

 Siempre se produce un poco de polémica con este tema que vamos avanzando en las tertulias pero que se mantiene en sus apreciaciones.

También se comentó por parte de otras de las tertulianas que ella misma a veces, también  tenía parte de esos comportamientos mM con su pareja. A lo que  el grupo lo valoró como normal y aceptado, ya que una vez analizado no pasaban de ser muy ocasionales y referidos a la necesidad de tener tu propio espacio que no se considera  ejercer un mM sino   poner  en práctica tu autoestima y tu tiempo y tu espacio.

viernes, 28 de febrero de 2014

Conclusiones grupo de tertulia de Universidad de Extremadura (Badajóz) del texto de J.C. González Pagés



UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA (CAMPUS BADAJÓZ)
II Edición Curso 2013-2014
 
Texto 4: González Pagés, Julio César (2010). Macho, Varón, Masculino. La Habana: Editorial de la Mujer. Capítulo 2: Masculinidad y violencia, pp. 35-64
 
El texto ha gustado mucho a las y los participantes de la Tertulia. Se ve un texto con muchas posibilidades, que da mucho juego y aporta mucha información  y ritmo para debatir
Uno de los participantes aprecia que es un texto que nos hace ver que tenemos que trabajar más los sentimientos, que los hemos dejado apartado y nos hemos volcado en las emociones. Este texto de Pagés le da la visión  distinta.

El grupo “agradece”, sobre todo los chicos, que el texto aprecie que el macho no nace sino que se hace y volvemos  al comentario por parte de uno de los tertuliamos de que son las madres las que proyectan, animan y establecen las  actitudes machistas de sus hijos e hijas.  Por supuesto esto es aceptado por alguna de las participantes pero no por el resto.
Se establece  que  se está educando en la “culpa “ y no en la “responsabilidad”. Que se ha socializado mucho porque es impactante en la Violencia Física que llega hasta la muerte. En el impacto del ojo morado o el labio roto para las campañas. Pero que otro tipo de Violencia no se la visibiliza y hay sobretodo gente joven que no la aprecia y hay gente mayor que tampoco.  Se hace hincapié en la cuestión económica, cuando el hombre ejerce violencia domestica sobre la mujer e hijos/as ya que él es el dueño y amo del dinero.

Se hace hincapié en la Violencia verbal, que no se le da la suficiente visibilizarían, los chistes, las expresiones, los piropos… Se usa cotidianamente  y no se valora en lo que  es. Se usan expresiones vejatorias,  expresiones violentas y no hay un rechazo unánime. El grupo si no las usas, las acepta cuando las oye . Hay que cambiar el lenguaje.
Alguna persona apuesta, y es apoyada por los demás, que hay  que cambiar  la sensación de culpa que siente  la violentada y que esta sensación también la siente el resto de la sociedad, aún se escucha “algo habrá  hecho” o se comenta la ropa y el maquillaje que lleva.

Se vuelve por parte de una de la personas del grupo a incidir en que la respuesta a estas actitudes está en el “patriarcado” que las madres mantienen y perpetúan.  No está todo el grupo de acuerdo y aparece otra teoría que quizás la mujer ha creído que ya no se puede conseguir más y que hay que vivir y luchar contra la Violencia  del hombre como algo consustancial a la especie humana. El hombre es violento contra la mujer, contra otros hombres y contra sí mismo.
Esto da lugar  a que el hombre esté extenuado, no pueda más.  Se sienta siempre observado y en tensión.
El grupo es unánime en el concepto de violencia en el deporte.  Se ha potenciado siempre a lo largo de la historia y de la vida del hombre. Se le anima  a ser violento desde pequeño, aunque se le da al deporte otros valores, competir,  camaradería, la ayuda, el sentimiento de equipo…Se le incita a ser el más fuerte, a ganar siempre, a luchar, a meter codo, a poner zancadillas, a insultar si es espectador, a agredir… En el deporte se socializa la violencia y está bien visto. Cuando surgen grandes problemas, muertes en los estadios. Todo el mundo clama, pero antes y después se valora la Violencia y se ejerce sobretodo por los hombres

El deporte es un mundo masculino. Por lo tanto las mujeres han empezado mucho más tarde a practicarlo y a competir, pero sus logros y sus demostraciones no son valoradas de igual manera.  No nos llegan ni sus logros ni sus participaciones.
El hombre es violento en el deporte es la representación del  macho, así que salir del armario en el deporte como que no. Se cuentan batallas de héroes no de gallinas y cobardes. Y como premio al ganador se queda con la más guapa. Por lo tanto hay que ser muy macho.   Es una cualidad.

 En el deporte femenino se ridiculiza el aspecto “varonil” de la jugadora y si es buena es porque es poco femenina.. Y esto en nuestra cultura occidental, blanca. Que como vamos comentado en otras latitudes no pueden ni practicar deportes o hacerlo con atuendos nada prácticos.
En el deporte al hombre se le exige ser violento aunque pierda la vida en ello. Esto se traslada a otras actividades y juegos y pasa a la vida familiar y de pareja.

 Hay que visibilizar otros comportamientos.

domingo, 16 de febrero de 2014

Conclusiones grupo de Tertulia de la Universidad de Extremadura (Badajóz) del texto de Flecha, Puigvert y Ríos

UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA (CAMPUS BADAJÓZ)
II Edición Curso 2013-2014
 
Texto 1: Flecha, R.; Puigvert, L.; y Ríos, O. (2013).Las nuevas masculinidades alternativas y la superación de la violencia de género. International Multidisciplinary Journal of Social Sciences, 2(1), 88-113


Los y las participantes coincidieron en señalar lo interesante que les había resultado el texto por novedoso. Todo el mundo destacó la clasificación de masculinidades como una aportación interesante y apuntaron en lo acertado de la elección del texto para comenzar las tertulias, pues ninguna de las personas asistentes  desconocía prácticamente todo sobre masculinidades y resultó una magnífica introducción al tema

El dato más interesante fue la reflexión colectiva que se realizó en torno a los procesos de socialización en las relaciones amorosas y salió la crítica al amor romántico y a los cuentos de princesas como agentes socializadores en  género y en relaciones asimétricas. Una de las personas asistentes, una alumna de primero de un grado de la UEx aportó que hoy día niñas y niños, adolescentes prestan atención a otros productos culturales como a 3 metros sobre el cielo y libros y películas así, negando la eficacia socializadora de Disney hoy día y apuntando, además, que Disney está presentando ahora otro perfil de princesas / heroínas mucho más acordes con los tiempos y más igualitarios.

 Algunas de las personas asistentes señalaron que quizá si escucháramos más a los y las jóvenes, si les permitiésemos hablar,  tendríamos una idea más acertada de lo que está sucediendo  en los institutos y, por ejemplo quizá podría abordarse de manera más eficaz la prevención de la violencia de género.

Se reflexionó sobre el papel socializador de los medios de comunicación en el modelo de masculinidad hegemónica y de la dificultad de superarlo mientras los medios sigan transmitiendo este modelo. La socialización familiar poco puede hacer frente a ellos, se señaló.

Se abordó el tema del deseo: de lo que pone y no pone a las chicas. Y la estudiante apuntó que, efectivamente, los malotes  (que responden al modelo de masculinidad hegemónica) son los deseados y los atractivos. Algunas de las mujeres adultas añadieron que no solo en las jóvenes sino también en las adultas.

martes, 17 de diciembre de 2013

Conclusiones del grupo de tertulia del CSEU La Salle (Madrid) sobre el texto de Carbí y Armengol


Carabí, A. y Armengol, J. M. (eds.) (2008): La Masculinidad a Debate. Colección Mujeres y Cultura, Icaria.
 
Capítulo 1: Los estudios sobre la masculinidad. Una construcción (pp. 15-31). Entrevista a M. Kimmel
 
 
Por Candelaria Lucero

En líneas generales el texto resultó muy interesante para el grupo; presentaba un complemento a otro texto de Kimmel (Homofobia, temor, vergüenza y silencio en la identidad masculina, 1997) que algunos habíamos leído con anterioridad. En especial ciertas citas dieron más debate. Las desarrollamos a continuación:
 

"(...) la maternidad no es instintiva, sino que es un proceso que se aprende a través de las relaciones desiguales de género." (p. 18) A muchos integrantes del grupo les llamó la atención dicha afirmación ya que introdujo una perspectiva completamente distinta a la que venían teniendo. Muchas mujeres se sintieron acompañadas por lo que dice la Dra. Chodorow ya que algunas decían no tener instinto y otras que no querían tener hijos en este momento de sus vidas. También se cuestionó la elección de la palabra 'instinto' ya que uno de los participantes explicó que dicha palabra se refiere a algo común para toda la especie y que en el momento en que un individuo no lo tiene entonces ya no se podría hablar de instinto. 
 

"(...) el sexismo no funciona para las mujeres, pero tampoco funciona para los hombres" Habiendo dedicado varias tertulias a debatir sobre el 'poder', cómo se obtiene, quién lo tiene, por qué se tiene, esta frase resultó llamativa ya que mostraba la dualidad del poder y las ansias por parte de todos por tenerlo pero que ninguna realmente llega a conseguirlo. En relación a esto, la frase de la página 20 que dice "Verá, no es simplemente una cuestión de sentirse impotente, sino que tiene que ver con que los hombres creen tener derecho al poder y también con que sienten que carecen de él. Esto es lo que enfurece”, dedicamos vario rato a debatir dicha frase ya que una compañera preguntó al grupo de dónde creíamos que salía ese 'derecho' al poder que los hombres creían tener. El grupo comentó que la historia, la sociedad y cómo fuimos criados. En definitiva, continuamente estamos hablando de cómo no sólo las cuestiones de género están influenciadas por la sociedad sino también las cuestiones de poder.  Sin embargo, a juzgar por la siguiente cita “En un número reciente del ‘New York Reviewer’, incluso Normal Mailer, el gran defensor de los hombres blanco heterosexuales, critica a Bush: “Esto es patético; estos hombres blancos heterosexuales se dirigen a George W. Bush y a una guerra en Irak como un modo de sentirse mejor consigo mismo”.” (p. 23) parecería como que ya ni siquiera es necesario que ejerza el poder uno mismo sino que hasta tenemos a otros que pueden ejercerlo por nosotros mismos como políticos, la sociedad, las instituciones, otros.

 

Siguiendo la línea del debate sobre el poder, comentamos la frase de la página 19 que dice “(…) que la mayoría de los hombres, a pesar de todo el poder que tienen sobre las mujeres, son infelices y no se sienten poderosos.” Respecto a esta afirmación nos cuestionamos la directa relación que se introduce respecto al poder y la felicidad. Según Kimmel el poder te hace feliz pero en el grupo cuestionamos un poco eso. A su vez, se hizo referencia a la tan usada frase sobre el ‘empoderamiento de las mujeres’ y debatimos sobre la existencia de los diferentes tipos de poder que pueden existir. Creemos que algunos parecerían no estar tan directamente relacionados con la felicidad.

 

Dejando atrás las discusiones sobre el ‘poder’, dimos paso a compartir nuestras reflexiones sobre la siguiente frase “El sexismo funciona para los hombres como grupo. No funciona para el hombre como el individuo” (p. 19). En primer lugar, avalamos dicha cita ya que, al menos en España, el hombre cuando está en grupo actúa de diferente manera que cuando está solo, siendo esta manera generalmente más sexista y ‘machista’. Por ejemplo, cuando un hombre esta solo con su novia tiende a ser más romántico, mientras que si estuviera con su grupo de amigos no se le ocurriría abrazar a su novia o regalarle una flor, generalmente ese tipo de actuaciones recibe comentarios discriminatorios por parte del grupo de amigos. En segundo lugar, siendo un grupo de tertulia mayoritariamente de mujeres (ese día había solo dos hombres) nos pusimos a pensar si esa frase se podría extrapolar a las mujeres. ¿Podría ser que para la mujer esto sea al revés? ¿Será que la mujer, al estar en grupo, es menos sexista? Analizando nuestro comportamiento cuando nos encontramos con mujeres no creíamos que eso fuera exactamente cierto. Al final del día, creemos que ambas perspectivas no se aplican a la población entera sino que también depende de la influencia que se tenga en el grupo de amigos o amigas.

 

Por último, entendiendo que la globalización está llevando a un tipo de masculinidad hegemónica que no necesariamente resulta la que nos gustaría ver ejerciéndose en la sociedad, el texto nos aportó una nueva mirada a las posibilidades que tenemos para generar más igualdad de género. En primer lugar, nos hizo entender que debemos encontrar beneficios para todos, tanto hombres como mujeres. Esto agradó bastante ya que para muchas de las presentes siempre habíamos entendido la igualdad de género como algo beneficioso para las mujeres ya que al fin tendrían oportunidades, pero aparentemente Kimmel también introduce la otra cara de la moneda, los beneficios para los hombres. Por otra parte, es importante comprender que no solo deben cambiar las estructuras, las instituciones, es decir, el nivel macro, sino que también debe ser un cambio personal, un cambio de estructura cognitiva y pensamiento. No puede haber una sin la otra. Por último lugar, se trata de ofrecer las mismas posibilidades a todas las personas.

 

Por falta de tiempo no pudimos explorar en profundidad las últimas páginas del capítulo. Sin embargo, destacamos la siguiente frase “Una investigación sólida demuestra que la masculinidad continúa siendo el principio organizador de la conducta heterosexual y homosexual” (p. 28). En torno a ella nos preguntamos dos cuestiones. En primer lugar, ¿es el poder solo una cuestión de hombres? y ¿cuál es el papel de los gays y lesbianas en estas pugnas? y, en segundo lugar ¿qué le da el poder a una mujer que se enfrenta a otra mujer?

 

A modo de cierre, nos pareció llamativa la frase que se encuentra en la página 30, “Los estudios de la mujer deben continuar, y es importante incluir a los hombres para hacer que el género también sea visible a los varones.” En un grupo de tertulia en donde las mujeres son mayoría nos cuestionamos cuál es la dificultad de que los varones también se acerquen a este espacio de reflexión. Creemos que resulta de varios factores, uno de ellos siendo el hecho de que quizá los varones crean que ya existe la igualdad y que no es necesario ponerse a reflexionar ya que ellos si tratan a las mujeres de la misma manera. Relacionándolo con lo que Kimmel señala, “(…) se necesitan cambios estructurales y cambios personales, sin separar unos de otros” (p. 26) Si bien a nivel personal quizá los hombres a los que invitamos a las tertulias ya tienen incorporada la igualdad de género, es importante que nos juntemos en estos espacios para generar un cambio a mayor escala.

 

Lecturas recomendadas:

            Segundo Sexo, de Simone de Beauvoir (1949).

           

Audiovisuales:

No solo duelen los golpes, de Pamela Palenciano.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Conclusiones del grupo de Tertulia del Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle-UAM (Madrid) del texto de Flecha, Puigvert y Ríos

CENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS UNIVERSITARIOS LA SALLE-UAM (Madrid)

II Edición Curso 2013-2014


Texto 1: Flecha, R.; Puigvert, L.; y Ríos, O. (2013).Las nuevas masculinidades alternativas y la superación de la violencia de género. International Multidisciplinary Journal of Social Sciences, 2(1), 88-113

Por Sara Gómez, Ana Toledo y Olga González

El debate de esta sesión partió desde algunos temas que habíamos comentado en la anterior tertulia en la que se abordó el texto de una manera más general. En ella empezamos comentando el caso de Marta del Castillo y reflexionamos sobre todo el tema del atractivo de los chicos malos.

Partiendo de esa base, comenzamos la tertulia asumiendo el atractivo de estos chicos como algo real, y que a todas, en menor o mayor medida, nos ocurre o puede ocurrirnos. Por eso señalamos que es muy importante tener el conocimiento sobre cuáles son las razones por las que ocurre esto, en qué manera nos puede afectar todas las consecuencias que provoca esta realidad y de qué modo abordarlo. Primero para ser conscientes de lo que nos está pasando y después saber racionalizarlo.

Tras aclarar este punto, empezamos a pensar en cuáles son las causas por las que nos atraen este tipo de chicos. Aludimos a su apariencia física y sobre todo a la educación tanto en los colegios como en las familias y la influencia de la sociedad que además refuerza los roles de género, remarcando toda la importancia que tiene el dominio del cine y de los medios de comunicación, por ejemplo, esto se observó claramente en el actor Mario Casas, cuando primero ejerció un papel de chico bueno no se le consideraba atractivo y sin embargo, cuando interpretó un chico violento ganó mucha popularidad, y por esta razón, a día de hoy se ha convertido en un ídolo para las chicas. Es por eso que vimos, como algo primordial, ahondar en el mensaje que transmiten todos estos medios. Entonces, centrándonos más en las razones intrínsecas de este deseo, llegamos a la conclusión de que este atractivo puede radicar en esa supuesta seguridad que tiene este tipo de masculinidad, teniendo en cuenta que nuestra cultura se le da al hombre una imagen de poder.

Una vez analizadas estas posibles causas, hablamos sobre cómo puede influir la edad de las mujeres en la manera en la que racionalizan este deseo. Pensamos que se puede caer en el error de creer que sólo las adolescentes se sienten atraídas por este tipo de masculinidad cuando en realidad ocurre a todas las edades. Despertó preocupación el hecho de que estos chicos: generan un sentimiento muy rápido, manipulan para perpetuar relaciones y juegan con los sentimientos. Y de ahí, nos surgió el debate sobre si hay que vivir estas situaciones para aprender de ellas y evitarlas o si se puede ser realmente consciente de la gravedad de éstas sin vivirlas. En definitiva, se llegó a que casi siempre esas situaciones son inevitables, además de la impotencia de que en la mayoría veces se oyen casos en los que las personas del entorno de la víctima y del agresor no detectaron ninguna anomalía, y cómo no al final, lamentablemente, acaba todo de la manera más trágica posible.

Asimismo, comprobamos que los roles de género están totalmente ligados a las causas que provocan este deseo por ello vimos como uno de los factores más relevantes: el estatus. En el caso de los chicos un estatus social está asociado con la personalidad y la conducta: los chicos malos; mientras que el estatus de las chicas está más asociado con el físico, así es como ellas, pese a todo, se enamoran intentando buscar dentro de la máscara del chico malo sus bellos sentimientos, convirtiéndose al final en un reto único el hecho de intentar cambiarles, y después de todo, como decíamos, para las chicas ser alguien significa tener que estar con un hombre, lo cual debe cambiar, porque la mujer para ser libre únicamente tiene que ser como lo es ella misma y saber que puede serlo.

Finalmente, a raíz del texto sacamos en conclusión que el principal cambio nace de la educación como un proceso permanente, es decir, no sólo hay que educar en la infancia sino también educarnos a todas y a todos tengamos la edad que tengamos, ya que la educación es la base de un aprendizaje continuo que está siempre en el día a día de la gente. Así pues se llegó a una posible propuesta, como inicio de este cambio y para lograr el desarrollo de las NAM que sería crear espacios que puedan facilitar el hecho de abordar estos temas del género, de manera directa o indirecta, es decir, no tiene por qué ser un taller específico para ello, sino más bien inculcarlo en todos los lugares y en todos los aspectos que se trabajen, y por tanto, hacer de ello algo nuestro y normalizado como puede ser el simple hecho de empezar a hablar en femenino y en masculino, incluyéndonos así: a todos y a todas.

 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Conclusiones del grupo de Tertulia de la Universidad de Extremadura (Cáceres) del texto de Flecha, Puigvert y Ríos


UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA (CAMPUS CÁCERES)
II Edición Curso 2013-2014
 
Texto 1: Flecha, R.; Puigvert, L.; y Ríos, O. (2013).Las nuevas masculinidades alternativas y la superación de la violencia de género. International Multidisciplinary Journal of Social Sciences, 2(1), 88-113

 La mayoría de los y las participantes coincidimos en que el principio del texto nos ha gustado porque deja muy claro cuál es el objetivo del mismo: señalar cuál es la diferencia que actualmente existe entre lenguaje de ética y lenguaje del deseo, los problemas que aparecen al no estar relacionadas y cómo su mayor relación superaría problemáticas, entre ellas la violencia de género.

A una de las participantes le ha sorprendido como los movimientos profeministas ya existían en España en el año 77 y ha reflexionado sobre si quizá esto era posible en ciudades más grandes, mucho más abiertas a este tipo de movimientos, y lo complicado que es incluso en estos momentos que en pequeñas ciudades como la nuestra aparezcan, poniendo como ejemplo estas tertulias.

Hay acuerdo en que es muy acertado el análisis que se hace de la masculinidad hegemónica, sobre todo de sus dos principales características: la agresividad y la dominación. Todas las personas participantes creemos que son dos características que resaltan mucho en cierto tipo de hombres, los que responden a este perfil y que son éstas dos características las principales causantes de la violencia de género.

A uno de los participantes le ha llamado la atención la desnaturalización de las identidades de género que se hace desde la aproximación antropológica de David Gilmore. Los roles de género vienen dados desde la sociedad y se aprenden socio-culturamente. Existen otras culturas que construyen de una manera diferente la masculinidad. La diversidad y la tolerancia son las que dejan paso a lo que se viene a denominar como nuevas masculinidades alternativas. No se trata de dar patrones cerrados, sino que surjan nuevos patrones.

Creemos que existen verdaderas dificultades a la hora de acabar con esos modelos de masculinidad hegemónica. Los medios bombardean de continuo con proyecciones acerca de nuestros roles de género y es difícil romper con esos roles, como se señala en diferentes partes del texto. Se comenta lo referente al asesino de Marta y el caso del asesino que se casa con la hermana de su víctima. Debatimos acerca de como ha debido subirle la autoestima a ambos y cómo el asesinato que cometieron queda casi en segundo lugar.

Lo que más preocupa es el deseo de una mujer hacia un hombre violento: el origen de la masculinidad es sociocultural. Las niñas piensan que la violencia es algo biológico, cuando en realidad es algo social, que puede ser transformado. No se quiere con esto culpar a quién elige o cree que es algo normal la violencia, pues la culpa es siempre del que oprime, del maltratador. ¿Cómo transformar ese rol si luego los medios te lo tiran por el suelo? La producción cultural muchas veces ayuda a la reproducción de roles negativos muy ligados a la masculinidad hegemónica tradicional. Discutimos el ejemplo del reggaetón como música machista, como sirve también para socializar en la violencia. La mayoría de los adolescentes escuchan ese tipo de música, se acepta, no se trata de educar para escucharla de manera crítica.

Mario lee la crítica del libro Prohibido tener 14 años: “Iván tiene un problema. Sin más, parece que las chicas siempre besan a otros chicos.” Creemos que éste es un mal ejemplo a la hora de plantear lecturas a chicos y chicas, pues está formando una idea negativa de las chicas. Aparece entonces el libro 50 sombras de Grey. Coincidimos en que es una novela que de leerla habría que hacerlo críticamente al igual que las películas A tres metros sobre el cielo, pues en amabas aparecen modelos de relación y de masculinidad que distan mucho de ser ejemplares y siguen modelos hegemónicos y tendentes a la violencia de género.

Uno de los participantes comenta un video que pasaron en su clase de sociología. En el vídeo se cuenta la historia de una niña que intenta escaparse de casa con su novio, pero en el momento de escapar descubre a una pareja de vecinos que están discutiendo en casa y el hombre golpea a la mujer. La niña vuelve a casa diciéndole a sus padres: “Ya no quiero enamorar porque ya entiendo que es el amor”. Este tipo de ejemplos creemos que confunde muchas veces a la hora de socializar a niños y niñas, pues parece que en los últimos tiempos aparece una tendencia que relaciona amor, las relaciones románticas, con violencia de género, cuando creemos que la violencia en realidad se da independientemente de si son relaciones esporádicas o no.

Creemos que en ciertos aspectos la igualdad ha llegado pero de forma negativa: las chicas adoptan el rol muchas veces de lo que Giddens considera como “mujeriegos”. Esto crea problemas entre los y las jóvenes, porque si bien los chicos no tienen problemas al encontrarse con esa etiqueta, para las chicas mujeriegas es diferentes, pues son consideradas muy negativamente, la mayoría de las veces sin ningún motivo.

Por último acabamos con una reflexión interesante, resaltando la importancia de las nuevas masculinidades alternativas a la hora de la socialización tanto de niño como de niñas: para ellos porque aparecen como un modelo positivo a seguir y para ellas porque aparece como un modelo a desear. Creemos que es importante que se señalen y resalten cuando aparecen estos modelos en los diferentes aspectos de la sociedad.

Todos los roles y todas las expectativas que tenemos de hombres y mujeres tienen un origen social condicionado por los medios de comunicación y las tradiciones (que el término "tradición" tiene un tinte sociocultural ya de por sí), pero eso se puede cambiar adoptando una nueva mentalidad más abierta y tolerante que deje espacio a nuevas formas de entender el género y las "características" de masculinidad y feminidad que atribuimos socialmente. Podríamos cambiarlo a través de los medios de comunicación o la educación de las personas, aunque esta tarea no es nada fácil.

martes, 19 de marzo de 2013

Conclusiones del texto de Seildler del Grupo de Tertulia de la Universidad de Extremadura


Conclusiones del grupo de Tertulia de la Universidad de Extremandura sobre el texto de Seidler (2000): "La masculinidad"

en La sinrazón masculina. Masculinidad y teoría social,

PUEG-UNAM-Editorial Paidós Mexicana, S. A, México, D. F., (pp. 167-180).
 
Universidad de Extremadura.

Antes de empezar a debatir, aportamos una idea general del texto. Casi todas las personas participantes coincidimos en que es bastante probable que la traducción del texto tenga algunos fallos, pues hay partes que no se entienden bien.

Según el autor, la dominación masculina proviene de la herencia de la Ilustración, en la que el pensamiento de los hombres aparecía como una voz “iluminada” por la razón (la Razón, personificada), de manera objetiva y se suponía respetaba todo, voz impersonalizada de la “autoridad”.

 El hombre ha vivido sin necesidades emocionales, obviándolas. Esa parte de su personalidad recaía en la explicación que la mujer le daba (en parejas hetero). Hombre-mujer, Trabajo-Casa, Esfera pública – Esfera privada. Feminismo trata de explicar la experiencia de los hombres: “todos son violadores en potencia”. Basándose en esto, aparece el pensamiento de que todos los hombres están dominados por una fuerza animal que necesitan domar a través de la Razón. Esto les da a las mujeres una superioridad moral, ya que son ellas las que controlan la parte emocional por encima de lo que lo hacen los hombres. Resultado: el hombre oculta emociones y piensa que es la raíz de los problemas en sus relaciones. No hay duda de que la masculinidad hegemónica ha castrado emocionalmente a los hombres, volviéndoles unos “autistas emocionales”. Sin embargo, consideramos poco acertado el ataque al feminismo radical, poniendo en su boca la expresión de que “todos los hombres son violadores potenciales”, simplificándoles a impulsos animales no controlables. Esto tiende a reforzar visión negativa de la masculinidad, idea proveniente de la tradición protestante.  El hombre apoya ese feminismo radical bajo la premisa “mamá es la que sabe”, negándole credibilidad a su propia experiencia

Seidler señala la importancia de la implementación de la experiencia de los hombres en el feminismo, incidiendo en la importancia de la heterogeneidad de los hombres, que no debe incluirse en el mismo concepto de masculinidad.

Coincidimos con el autor en la necesidad de que sea el hombre individual quien tome conciencia de la situación, y no se responsabilice sólo a la sociedad, pues el autor señala que los hombres no están acostumbrados a responsabilizarse de sus vidas, porque lo han hecho por ellos en primer lugar sus madres y luego sus compañeras. Esta es una muestra más del autismo emocional con el que se encuentran.

Se nos plantean dudas: ¿Terapias como forma de acabar con una masculinidad hegemónica? ¿Es la sexualidad del hombre un problema que deba tratarse como una enfermedad mental? Algunas personas participantes no entienden bien el significado de la frase “todo esto se niega si insistimos en descartar automáticamente los propios relatos que hacen los hombres de su experiencia y en decir que en realidad los hombres son siempre violadores en potencia”. Creemos que a lo que se refiere es que a los hombres tienen una visión distorsionada acerca de su realidad como tales, pues no coinciden muchas veces la concepción heredad y aprendida de su masculinidad con la que realmente se siente como tal y se experimenta.

Existe además, una paradoja en la idea de que los hombres aprendan a asumir responsabilidades por otros proveyendo sustento económico antes que asumir responsabilidades emocionales.

Negar sentimientos negativos y emociones inaceptables pude ser peligroso, pues puede negar la responsabilidad en zonas difíciles del sentimiento en relación con las mujeres.

Aparece la discusión sobre la definición de hombres profeministas, hombres igualitarios, hombres feministas… Quizá el tema es que tanto hombres como mujeres deben acceder a trabajar en estudios de género, desde el punto de vista del feminismo, los estudios de masculinidad, estudios gays, lesbianas, trans….

Por último, creemos erróneo afirmar que existe algo negativo o malo intrínseco a la masculinidad, pues niega la posibilidad de transformación, ya que solo quedaría salir de la masculinidad para ser moralmente aceptable.

Señalamos dos párrafos importantes del texto:

Así que el cambio del hombre tendrá que formar parte de un movimiento por el cambio que transforme la organización de los poderes institucionales y de las formas de las relaciones personales. Por eso lo “micro” no se puede separar de lo “macro” ni tampoco se puede reducir lo uno a lo otro

Un estudio de los hombres y de la masculinidad producirá sus propias preocupaciones metodológicas; estas cuestiones no siempre coincidirán con la teoría feminista y tampoco podemos decir de antemano cuáles podrían ser. No pueden ser juzgadas de acuerdo con los criterios feministas preexistentes, pero sí están firmemente basadas también profundizarán nuestra comprensión de las fuentes de opresión y subordinación de la mujer. Asimismo esclarecerán las condiciones y las posibilidades de concepciones cambiantes de la masculinidad, cuando no también de las condiciones para la “liberación” del hombre